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Murió Totó la Momposina, la voz que convirtió la cumbia en lengua universal

Sonia Bazanta Vides, la cantante y bailarina que durante más de seis décadas custodiò los ritmos del Caribe colombiano y los llevò a Woodstock, a Real World Records y a los festivales más grandes del planeta, fallecio este martes en Bogotá a los 85 años.

Por Mesa CulturaPublicado el 19 de mayo de 2026Lectura orientada a contexto y seguimiento público

Colombia perdiò este martes a Sonia Bazanta Vides, conocida en el mundo entero como Totó la Momposina. Tenia 85 años. La cantante, bailarina y guardiana del folclor afrocaribeno murió en Bogotá, confirmaron fuentes cercanas a su familia. Con ella se va la voz que más hizo por convertir la cumbia, el porro, el mapalé y el bullerengue en un patrimonio audible más alla de las fronteras colombianas.

Nacida el 16 de agosto de 1940 en Talaigua Nuevo, Bolívar, Sonia Bazanta Vides creció en una familia de músicos y cantadoras del Caribe colombiano. Su apodo artístico nació de la region de la Depresión Momposina, ese territorio anfibio entre los rios Magdalena, Cauca y San Jorge donde confluyen tradiciones indigenas, africanas y españolas que ella aprendio de su abuela y de su madre antes de aprenderlas de ningun conservatorio. Esa transmision oral fue siempre la fuente de su legitimidad.

Su carrera internacional comenzó mucho antes de que el mundo supiera su nombre. En 1969 viajó a los Estados Unidos como parte de la delegación folclórica colombiana que actuó en el festival de Woodstock, días despues de las actuaciones que la historia popular recuerda. El gesto —pequeño para la crónica del rock, enorme para la memoria del folclor— anticipó la vocación de Totó: llevar la musica campesina y ribereña a escenarios que jamas la habían imaginado.

La consagración global llegó en 1993 cuando Peter Gabriel, director del sello Real World Records, la fichó tras verla actuar en el festival WOMAD. Ese año salió 'La Candela Viva', el álbum que la puso en los circuitos del world music europeo y norteamericano. La critica internacional la describió como 'una fuerza de la naturaleza' y el disco abrió giras por festivales en Francia, el Reino Unido, España y Japón. Totó no estaba descubriendo su propia música: estaba permitiendo que el mundo la descubriera.

De regreso en Colombia, su trabajo fue siempre doble: artista en escena y maestra fuera de ella. Formó a generaciones de músicos y bailarines en los ritmos de la Costa Caribe, colaboró con universidades y con el Ministerio de Cultura, y rechazó sistemáticamente cualquier versión folclórica que sacrificara el rigor ritual por la espectacularidad turística. 'La tradición no es un museo —decia—, es una lengua viva.' Sus últimos discos, 'Pacantó' (2009) y 'Tótem' (2013), demostraron que esa lengua nunca dejó de tener cosas que decir.

El presidente de la República y el Ministerio de Cultura expresaron sus condolencias en las primeras horas del martes. Artistas colombianos y latinoamericanos llenaron las redes de homenajes. En Mompós y en Talaigua Nuevo, los músicos sacaron sus gaitas y sus tambores a las calles. Colombia despide a una de las pocas figuras culturales que pudo ser, al mismo tiempo, irreemplazable en la tradición y completamente comprensible para el mundo.

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