Petro presióna a la Fiscalia por las capturas del EGC y vuelve a tensiónar la política de paz
El presidente defendio su potestad para conducir la política de paz, nego haber frenado la extradicion de alias Chiquito Malo y mantuvo el pulso con la Fiscalia por las ordenes contra 29 cabecillas del Clan del Golfo.
El choque entre la Presidencia y la Fiscalia volvio a escalar despues de que el ente acusador condicionara la suspension de las ordenes de captura contra 29 cabecillas del Clan del Golfo. Gustavo Petro respondio reafirmando que la conduccion de la política de paz le corresponde al presidente y no a los operadores judiciales, una afirmación que vuelve a tensar los limites entre negociación política y procedimiento penal.
Petro insistio en que no ha solicitado la suspension de la extradicion de alias Chiquito Malo y que tampoco ha autorizado la lista de los primeros 400 combatientes que irian a una zona de concentración en el sur de Cordoba. Segun su versión, solo si existe un proceso suficientemente avanzado podrian evaluarse alivios de esa magnitud y siempre condicionados al desmantelamiento de economias ilicitas y al respeto de la población civil.
La discusión no es técnica solamente. La paz total entra otra vez en una zona de litigio político donde cada paso se lee como concesion o como bloqueo institucional. Para el Gobierno, la Fiscalia esta imponiendo restricciones excesivas; para la oposición, el Ejecutivo busca entregar ventajas prematuras a una estructura narcoarmada que sigue sin ofrecer pruebas serias de sometimiento.
En plena campaña presidencial, el pulso reabre una de las preguntas centrales del cuatrienio: hasta donde puede llegar el presidente para mover una política de paz cuando la legalidad del proceso depende de jueces, fiscales y reglas de extradicion que no controla por completo.
