2026: la elección que cambió la política colombiana
La primera vuelta presidencial de 2026 ya es considerada por analistas y medios como uno de los momentos políticos más importantes del siglo XXI en Colombia.
La primera vuelta presidencial de 2026 ya es considerada por analistas y medios como uno de los momentos políticos más importantes del siglo XXI en Colombia.
No solo por los resultados.
Sino por la forma en que cambió completamente las reglas del juego electoral.
Según cifras reportadas tras la jornada electoral, más de 23 millones de colombianos participaron en las urnas, alcanzando niveles históricos de participación cercanos al 58%, algo que no ocurría desde hace más de dos décadas.
La polarización política llevó a millones de ciudadanos que normalmente se abstienen a involucrarse directamente en las elecciones.
Pero uno de los fenómenos más impactantes fue el surgimiento de campañas políticas construidas como marcas digitales.
La candidatura de Abelardo de la Espriella se convirtió en el ejemplo más visible de esta transformación.
Publicidad masiva en redes sociales.
Narrativas agresivas.
Producción cinematográfica.
Segmentación digital.
Y una identidad política convertida en símbolo mediático bajo el concepto de "El Tigre".
La campaña rompió con el modelo tradicional basado únicamente en plazas públicas y partidos políticos.
Ahora, los algoritmos, TikTok, Meta y Google se convirtieron en el nuevo campo de batalla electoral.
Las elecciones también dejaron otra señal histórica:
el desplome definitivo del centro político.
Figuras moderadas que durante años dominaron parte del debate nacional quedaron completamente relegadas frente a discursos mucho más radicales y emocionales.
Además, el proceso estuvo marcado por tensiones institucionales inéditas, incluyendo cuestionamientos públicos sobre el sistema electoral, debates sobre escrutinios y una conversación nacional permanente en redes sociales.
Más allá de quién gane la presidencia, las elecciones de 2026 podrían ser recordadas como el momento en que Colombia entró oficialmente a la era de las campañas hiper digitales, polarizadas y construidas como movimientos de identidad.
La política colombiana ya no se parece a la de hace diez años.
Y probablemente nunca volverá a ser igual.
