Petro convierte el caso Coosalud en otro choque con la justicia y escala el costo politico del desacato
La multa por incumplir la tutela no cerro el expediente: el presidente reitero sus senalamientos y transformo una orden judicial en un nuevo pulso sobre limites institucionales, salud y discurso presidencial.
La sancion contra Gustavo Petro por desacatar la orden de retractarse en el caso Coosalud no cerro la controversia: la agravo. En vez de bajar el tono, el presidente reitero sus acusaciones y convirtio una tutela por buen nombre en un nuevo conflicto entre el Ejecutivo y los jueces, en un momento en que la salud sigue siendo uno de los frentes mas sensibles de su gobierno.
El episodio importa por dos razones. La primera es juridica: un mandatario sancionado por incumplir un fallo sobre su discurso publico vuelve a poner a prueba los limites entre libertad politica, debido proceso y deber institucional. La segunda es politica: Petro intenta sostener un relato de denuncia contra actores del sistema de salud incluso cuando la justicia le exige una rectificacion formal, lo que le sirve para movilizar a su base pero tambien le aumenta el costo frente a sectores que leen el caso como desacato y desgaste del poder.
Eso hace que el expediente ya no sea solo un pleito con un exdirectivo de EPS. Se vuelve otra estacion del choque mas amplio entre Presidencia, jueces y opositores alrededor del lenguaje presidencial y sus consecuencias. En un ano electoral, cada desacato deja de ser un asunto aislado y pasa a alimentar la pregunta sobre hasta donde esta dispuesto a tensar el sistema el jefe de Estado.